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Con obediencia se consigue armonía

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Sin duda alguna en cualquier aspecto de la vida, cuando existe humildad que deviene en obediencia la armonía prima en el entorno y las vivencias son más sanas y más alegres.

Una madre de familia les pidió a sus hijos que ordenaran su habitación, les ordenó unas tres veces, sin embargo los chicos hicieron caso omiso de esta propuesta y prefirieron seguir descansando.

Después de unos momentos consiguieron que la madre se llene de coraje y les advierta que si no obedecían las cosas cambiarían y tendría que castigarlos. Una vez más las órdenes se esfumaron como si nada.

Entonces la madre tomó acción y les dijo: este fin de semana no encienden el televisor, no tendrán acceso al computador, no saldrán con sus amigos y no haré su postre favorito.

Fue cuando los chicos empezaron a gritar que no era justo lo que les advertía, que se está portando como una mala madre y que no van a permitir que eso pase.

Entre discusiones y enojos pasaron unos 15 minutos, cuando la madre sabiamente se retiró de la habitación y decidió continuar con sus actividades cotidianas. Uno de los chicos salió de la recámara y quiso seguir cruzando palabras con su madre, pero ella prefirió no hacer caso de sus majaderías.

Las discusiones no paraban

En horas de la tarde su padre llegó y su esposa le contó la situación, entonces se puso molesto y les advirtió que se cumpliría lo que su madre había dicho, por la desobediencia con que actuaron.

Los chicos no lo podían creer y decidieron encerrase en su habitación. Los dos adultos dialogaban sobre lo difícil de la situación con sus hijos y su comportamiento. Pensaron una y otra vez qué hacer para mejorar las relaciones familiares. En primer lugar y como lo más importante manifestaron su deseo de poner en oración para calmar las tensiones. Como segundo paso resolvieron conversar con ellos con toda serenidad posible.

Pero este proceso no terminó en poco tiempo, y las discusiones y corajes de ambas partes continuaban sin parar. Casi todos los días iniciaban y terminaban en pleitos y desobediencia, es decir la armonía se había esfumado.

El poder de la oración

Los padres estaban desesperados con esta forma de vida, pero no dejaban de orar, hasta que poco a poco empezaron a bajar las tensiones. Los chicos finalmente empezaron a obedecer como por arte de magia; pero no, no era magia, era el poder de la oración que obró en los jóvenes para entender que sin obediencia no hay armonía. Las cosas mejoraron notablemente en las relaciones familiares.

Jamás los problemas se esfuman, jamás las dificultades se van, pero si todos cumplimos nuestra labor y nuestras tares en el hogar obedeciendo a nuestros mayores, el ambiente y la armonía reinarán siempre en nuestra familia y también en todos los aspectos de la vida.

Hebreos 13:17

17 Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

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