Inicio Testimonios “Dios transformó mi vida y la de mi familia”

“Dios transformó mi vida y la de mi familia”

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Un joven escocés cuenta cómo fue esclavo de las drogas y el alcohol durante cinco años de su vida y cómo Dios lo libró de esas cadenas para convertirse en un hombre nuevo y exitoso en el mundo de los negocios.

De acuerdo a la BBC, Ryan Longmuir, pasó la mayor parte de su adolescencia completamente perdido en las drogas y el alcohol, enfrentando incluso una sentencia de prisión por el uso de sustancias ilegales simplemente para “sentirse normal”. Pero después de años en la oscuridad, él se convirtió a Dios a través de un encuentro casual con dos cristianas.

“Probé de todo. Cocaína, valium, éxtasis, heroína… yo consumía demasiado…llegué a tomar 5 o 10 comprimidos de éxtasis en una noche”, relata. “Desde los 15 años a los 20, tomaba droga todos los días”.

Ryan salió la escuela a los 16 años y entró en una rutina diaria para vivir esclavizado de las drogas. El afirma que estaba en camino de volverse un traficante.

En una ocasión Ryan se envió a si mismo desde Escocia a Nueva Zelanda, un paquete de 100 comprimidos de éxtasis, sin embargo la policía de este último país lo interceptó y fue a dar a la cárcel.

Ryan se entregó por completo a Dios

Fue entonces que se comunicó con una amiga en Escocia para contarle el problema, ella le dijo que estaría orando por él y le sugirió que haga lo mismo. A pesar de que fue renuente en un principio, pero reconoció que estaba fuera de si mismo, fue entonces que se arrodilló, cuenta Ryan y dijo: “yo no creo que haya un Dios, pero si tú eres real, muéstramelo y creeré en ti”.

Más tarde Ryan conoció dos mujeres que lo condujeron a una relación intensa con Dios. Con el tiempo el comenzó a acompañarlas a la iglesia, entonces puso fin al uso de drogas. “Se que la mayoría de las personas que se han drogado no tienen esa experiencia. La mayoría de las personas intentan, pero recaen una y otra vez”, apuntó.

Cuando salió de prisión y fue enviado de vuelta a Escocia, su vida ha sido llena de bendiciones de Dios. Se unió a una iglesia evangélica en Cumbernauld, conoció a su esposa y se casó. Ahora él dirige un negocio próspero.

Ryan tuvo comienzo muy sencillo. El negocio nació en la cocina de una iglesia, dónde Ryan organizaba la parte culinaria de los eventos. “Tuve que llamar a mi suegra para preguntarle cómo hacer un bife”, contó, pero luego, las cosas comenzaron a mejorar. Ahora, el Regis Banquet, con sede en Cumbernauld, tiene 65 empleados: 20 en tiempo completo y 40 a medio tiempo.

“Suelo decirle a mi esposa que es increíble como estamos ganando más dinero de lo que un médico o un abogado ganan y estamos solo haciendo sándwiches. Dios realmente transformó mi vida y la de mi familia”, concluyó Ryan.

Con información de Diario Cristiano

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