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El exgángster que salvó su vida gracias a Jesús

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Las historias impactantes de transformación de vidas gracias a Jesús no cesan, ya que en ocasiones transitamos por caminos peligrosos, motivados por muchos factores; nos desviamos de nuestra esencia, pero qué grato es regresar a donde pertenecemos, aunque es mejor que desde un inicio caminemos por la senda correcta.

Este es otro testimonio cristiano impactante donde un exgángster prácticamente vuelve a la vida luego de coexistir con el mal, los peligros y la muerte.


La pobreza, la soledad y la necesidad de una familia motivaron a Jacob Moore, conocido como Big Jake, a unirse a una pandilla la cual lo llevó por un camino triste y peligroso desde una edad temprana. Dos años después de su nacimiento, el padre de Jake fue encarcelado en una prisión en Michigan, EE.UU. Esto en efecto lo condenó a Jake, su madre y dos hermanos a vivir en las calles de Detroit una vez que ya no podían darse el lujo de pagar el alquiler.

Matar, robar, drogas y prostitución eran la norma en aquella zona. Ya que su madre siempre estaba trabajando, Jake obtenía comida, amistad y sentido de pertenencia por medio de jóvenes del barrio que eran mayores que él.

Su pandilla, dice, “se convirtió en mi familia y yo hubiera hecho cualquier cosa por ellos, porque ellos mostraban amor y cuidados hacia mí”. La lealtad y el deseo de popularidad motivaron a Jake acompañar a sus amigos en robos, violencia de pandillas y fumar marihuana. Sus amigos hacían otras cosas ilegales, pero Jake dice, “había cierto punto hasta el cual estaba dispuesto a ir porque me acordaba de lo que había aprendido en la iglesia cuando era pequeño.” Tristemente, una resaca de drogas le costó lo él describe como “su cable a tierra”: un lugar en el equipo de baloncesto de la escuela secundaria.

Aunque la decisión fue justa, Jake recuerda que este castigo devastó su autoestima. “Había perdido toda esperanza y perdí todo temor, al punto tal que robé a alguien en la escuela, en mi último año. Fui a la cárcel y no me pude graduar con mis compañeros de clase”. Incluso después de ser liberado, continuó sus actividades peligrosas hasta que su vida se vio amenazada. “Existía una serie de gente que quería verme muerto y amenazaron mi vida. No podía estar en casa, por temor a que mi familia sea dañada, así que me oculté en una casa abandonada rodeado de armas y drogas. “Empecé a tener pesadillas de ser fusilados o asesinados. Sabía que era una cuestión de tiempo”.

Su madre se preocupaba tanto por su hijo que fue hospitalizada con dos accidentes cerebro-vasculares. Con miedo de que ella se estuviese muriendo; Jake se quedó para cuidar a su madre y, por primera vez en su vida, comenzó a orar a Dios pidiendo ayuda. “Yo sabía a quién recurrir, así que le pedí a Jesús que me ayudara”, dice. Días más tarde, se encontró con un viejo amigo del equipo de baloncesto mientras este salía de su iglesia y fue invitado a la reunión el siguiente domingo. Al llegar a casa, Jake repente se sintió abrumado por la presión bajo la que estaba.

Terminé entregando mi vida a Jesús

Él recuerda, “se quebró y comenzó a llorar por todas las cosas que había hecho y la cantidad de problemas en los que estaba metido. Yo sabía que Jesús era la respuesta, así que fui a la iglesia donde mi amigo me había invitado y me encantó.” Después de muchos domingos asistiendo a esta iglesia, Jake dice, “Terminé entregándole mi vida a Jesús”.

Jake confió en Jesucristo como Rey de su vida y como su Salvador del castigo por el pecado. Su nueva relación con Jesús se sintió confirmada, dice, cuando se enteró de que la policía había detenido a los ocupantes de la casa en la que se estaba escondiendo previamente. A medida que su nueva vida con Jesús crecía más y más, empezó a seguir un grupo de rap cristiano llamado “The Gideon Crew” en Detroit porque podía identificarse con su música. “En uno de sus conciertos, un viejo amigo me dijo que el hombre que quería matarme estaba en la cárcel por asesinar a otra persona”, recuerda Jake.

A medida que Dios continuaba librándolo de su pasado, Jake dice que Dios le regaló la posibilidad de crear su propia música rap. Un año más tarde, tuvo la oportunidad de compartir algunas canciones con el fundador de este grupo de rap que había estado siguiendo. “Para hacer corta una larga historia,” dice, “me convertí en un miembro del grupo y mi vida ha cambiado.”

Este cambio ayudó a llevar a Jake a obtener un título en administración de empresas y ha conseguido volver a jugar al baloncesto. En última instancia, dice, “mi vida representa la cantidad de amor, gracia y misericordia que Dios tiene para cada uno de nosotros.”


Isaías 55:6-8

6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

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