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La fascinante experiencia de ser madre

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Una de las experiencias más hermosas de una mujer es tener un hijo o hija, es el regalo maravilloso que Dios nuestro Creador puso en nuestras vidas, cuando sientes moverse dentro de tu cuerpo al nuevo ser es una sensación indescriptible, realmente es el milagro más extraordinario que Dios puso en las mujeres.

Cuando por fin llega el momento de ver a esa criatura que estaba dentro de ti, cuentas las horas, los minutos, los segundos, aunque muchas experimentemos dolores sumamente fuertes, la alegría de ver a nuestros hijos es mucho más poderosa que nuestro dolor físico, y es ahí donde yo veo la mano poderosa de nuestro Señor, pues cumple lo que dice su Palabra, Él se llevó nuestros dolores en la cruz.

Isaías 53:4-5

4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Ser madre es una tarea muy difícil pero a la vez la más hermosa, poder tomar a tu pequeño en tus brazos, abrazarlo, sentir su piel tan suave es sentir a nuestro amado Jesús, tierno, dulce amoroso, pero a la vez fuerte.

Ser madre es un reto en el que cada día vas descubriendo nuevas cosas, pues no hay escuelas que te enseñen a ser una buena madre, pero sí tienes la Palabra de Dios que te muestra y te enseña cómo hacerlo, mientras van creciendo tus hijos

Proverbios 22:6

6 Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Aunque tu pareja esté a tu lado apoyándote en todo para criar a los hijos, ser madre es muy difícil, más aún si lo vas a guiar sola, sin embargo si estás sola físicamente tienes al mejor compañero, amigo y padre del mundo, nuestro amado Padre Celestial Todo Poderoso, que te ayuda a continuar pese a las adversidades, si pones todo en sus manos.

Isaías 41:10

10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 

Cuando pones en las manos de Dios todos tus problemas, y si entregas a tus hijos a Él, los ves crecer de una manera sorprendente; por supuesto que existen los inconvenientes, las dificultades, las discusiones, no obstante Dios nos guía, nos da la sabiduría y la fortaleza para sobrellevar todas esas cargas. Él es nuestro Padre Fiel.

Es doloroso ver a nuestros pequeños cuando se enferman por ejemplo, creo que a toda madre le pasa que prefiere enfermarse y no verlos así, pero es un proceso en el que uno va aprendiendo a poner en las manos de Dios la vida de nuestros seres más queridos.

Recuerda que no debemos endiosar a nadie, ni aún a nuestros hijos, ellos son solo prestados y algún día van a irse, así que enséñales a seguir el camino correcto, el camino de Dios, no de la religión, sino de la verdad que es Jesús, enséñales a construir sus sueños pero siempre de la mano de nuestro Creador porque si desde pequeño le hablas de Dios y le enseñas a caminar con Él, toda su vida se verá reflejada en el amor del Señor Todopoderoso y sus problemas también los superarán.

Escrito por: Wendy Duque

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