Historia

Dimas y Gestas: ¿Quiénes son y qué dice la Biblia?

¿Quiénes eran Dimas y Gestas? seguramente te preguntarás, yo me he hecho la misma pregunta durante años, sin encontrar una base bíblica para la respuesta.

No obstante, vamos a tratar de conocer quiénes eran Dimas y Gestas, quien los nombró de esa manera al «ladrón bueno» y al «ladrón malo».

Introducción

¿Alguna vez te has preguntado de dónde vienen esos nombres que tanto se repiten en la tradición cristiana?

Quiénes son Dimas y Gestas es una pregunta que parece tener respuesta fácil, pero cuando rascas un poco la superficie, descubres algo fascinante y, para muchos, sorprendente: la Biblia no menciona esos nombres en ninguna parte.

Así es. Ni una sola vez.

Entonces, ¿de dónde salieron? ¿Son un invento? ¿Son tradición legítima? Y sobre todo, ¿Qué nos enseña realmente la historia de estos dos hombres que murieron al lado de Jesús?

Vamos a desenredar este misterio juntos.

Lo que sí dice la Biblia: dos hombres sin nombre

Empecemos por lo concreto. Los cuatro evangelios canónicos —Mateo, Marcos, Lucas y Juan— coinciden en que Jesús fue crucificado junto a otros dos hombres.

De acuerdo con los relatos bíblicos, dos malhechores fueron crucificados al mismo tiempo que Jesús de Nazaret.

Pero hay algo clave que todos estos textos tienen en común: ninguno les da nombre.

Mateo y Marcos los mencionan brevemente, señalando que ambos se unieron a las burlas contra Jesús.

Lucas, en cambio, ofrece un relato más detallado y emocionalmente poderoso. (Lucas 23:39)

El Evangelio de Lucas relata que uno de los ladrones insultaba a Jesús diciéndole: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti y a nosotros», mientras que el otro lo reprendió, reconoció su culpa y le pidió a Jesús que se acordara de él en su reino, a lo que Jesús respondió prometiéndole que ese mismo día estaría con él en el paraíso.

Es una escena poderosa. Un hombre al borde de la muerte, cargando el peso de sus crímenes, y aun así capaz de voltearse hacia la misericordia. Pero la Biblia no nos dice cómo se llamaba.

Entonces, ¿quiénes son Dimas y Gestas?

Aquí es donde la historia se pone interesante. Los nombres Dimas y Gestas no provienen del Nuevo Testamento, sino que se han tomado de un libro pseudepigráfico que no está incluido en el canon del Nuevo Testamento.

Por lo tanto, se desconoce si Dimas y Gestas eran los nombres reales de los dos hombres crucificados junto a Jesús.

¿Y de qué libro estamos hablando? Los nombres Dimas y Gestas aparecen por primera vez en el escrito apócrifo titulado «El Evangelio de Nicodemo», que según coinciden los historiadores fue escrito en el siglo IV.

Dado que este documento fue escrito más de dos siglos después de los hechos y se encuentra en un libro que contiene otra información discutible, pocos sostienen que se pueda atribuir mucha certeza a estos dos nombres concretos.

Piénsalo así: imagina que alguien escribe hoy la biografía de un personaje histórico del siglo XVIII, sin fuentes directas, y le inventa el nombre.

Eso es, más o menos, lo que ocurrió aquí. No significa que sea mentira con mala intención, pero sí significa que hay que tomarlo con pinzas.

El origen de los nombres en los textos apócrifos

Los evangelios apócrifos son textos que circularon entre las primeras comunidades cristianas pero que no fueron incluidos en la Biblia oficial.

Algunos contienen reflexiones teológicas valiosas; otros, relatos que mezclan historia con leyenda.

Los evangelios apócrifos relatan más detalles, y algunos de ellos han sido incorporados a la tradición católica, como los nombres del «buen y el mal ladrón, Dimas y Gestas».

Sobre el nombre de Gestas, incluso su etimología es incierta.

El nombre de Gestas proviene posiblemente del verbo latino «gero», que significa llevar u odiar, cuyo participio «gestum» ha dado origen a la palabra castellana «gesto». Es decir, incluso la raíz del nombre es especulativa.

En cuanto a Dimas, el nombre se parece a la palabra griega utilizada para indicar el Este, y algunos estudiosos han llegado a la conclusión, basándose en antiguas representaciones de la Crucifixión halladas en Siria, de que el nombre Dimas y por consiguiente el mismo ladrón procedía de allí.

Otros lo vinculan al griego antiguo que significa «atardecer» o «muerte». Ninguna de estas teorías es definitiva.

El problema de llamarlos «bueno» y «malo»

Aquí quiero detenerme porque este punto es crucial y muchas veces se pasa por alto.

En la tradición católica popular, a estos dos hombres se les llama el «ladrón bueno» y el «ladrón malo». Pero esa etiqueta es, cuando menos, problemática.

¿Puede existir un ladrón «bueno»? Por definición, robar implica apropiarse de lo ajeno causando daño a otro.

No hay forma de hacer eso de manera «buena». El Protoevangelio de Santiago describe a Dimas como alguien que robaba a los ricos, pero a los pobres les favorecía.

Suena casi romántico, como un Robin Hood de la antigüedad. Pero seamos honestos: eso no lo convierte en una persona virtuosa. Lo convierte en alguien con matices.

La diferencia real entre estos dos hombres no está en que uno fuera «bueno» y el otro «malo».

Ambos eran delincuentes. Ambos merecían su condena según la ley de su tiempo. La diferencia está en una sola cosa: el arrepentimiento.

Uno de ellos, en los últimos momentos de su vida, reconoció su culpa, respetó a Dios y se volvió hacia Jesús con humildad genuina.

El otro no. Esa es la distinción que importa. Por eso es mucho más preciso hablar del ladrón arrepentido y el ladrón impenitente, no del «bueno» y el «malo».

¿Qué dice la tradición sobre Gestas?

Si la historia del ladrón arrepentido ya es compleja, la de Gestas lo es aún más. Los textos apócrifos lo describen con tintes casi demoniacos.

Gestas solía dar muerte de espada a algunos viandantes, mientras que a otros los dejaba desnudos, y colgaba a las mujeres de los tobillos cabeza abajo; nunca conoció a Dios y no obedecía a las leyes.

Claramente, esta descripción tiene más de literatura moralizante que de registro histórico.

Parece diseñada para crear un contraste dramático con el otro hombre crucificado. Un recurso narrativo, no necesariamente un dato biográfico.

Lo que sí podemos decir con certeza es que, según Lucas, Gestas eligió burlarse de Jesús incluso en sus últimos momentos. No buscó misericordia. No reconoció nada. Y esa elección, según la fe cristiana, tuvo consecuencias eternas.

El ladrón arrepentido y la misericordia sin límites

Ahora bien, ¿por qué la historia del ladrón arrepentido —ese que la tradición llama Dimas— sigue resonando tanto después de dos mil años?

Porque es radical. Absolutamente radical.

Hasta poco antes de morir, un ladrón, un malhechor, de familia seguramente innoble, sin ningún milagro en su haber y por la sola profesión de fe en Jesús, obtiene la promesa de la vida en el paraíso.

No hizo obras de caridad. No se bautizó. No siguió ningún ritual. Solo reconoció quién era Jesús y reconoció quién era él mismo. Y eso fue suficiente.

Esa escena es como una parábola viva. Es el mensaje de que la misericordia no tiene fecha de vencimiento, ni lista de requisitos interminables.

Lo importante es que, llegado al final de su vida, fue capaz de reconocer su culpa y aceptar el castigo que se le había infligido por sus crímenes y pecados.

👉Te interesa: ¿Qué comió Jesús en la última cena? La verdad bíblica

¿Son Dimas y Gestas un invento de los hombres?

Volvamos a la pregunta central de quiénes son Dimas y Gestas. ¿Son estos nombres una invención humana?

La respuesta honesta es: probablemente sí, al menos en cuanto a los nombres específicos. La Biblia no nombra a los dos hombres crucificados con Jesús, refiriéndose a ellos simplemente como «ladrones» o «criminales».

Los nombres Gestas y Dismas provienen de la tradición cristiana posterior y textos apócrifos.

Pero esto no necesariamente invalida el mensaje de sus historias. Psicológicamente, el acto de nombrar estas figuras anónimas refleja nuestra necesidad humana de personalizar y concretar conceptos abstractos.

Al dar nombres e historias de fondo a los ladrones, los primeros cristianos hicieron que la narrativa del Evangelio fuera más vívida y relatable.

En otras palabras: los nombres pueden ser una construcción posterior, pero los personajes —un hombre que se arrepintió y otro que no— están claramente en los evangelios canónicos.

La historia es real; los nombres son, posiblemente, un añadido posterior.

La canonización de Dimas: ¿el primer santo de la historia?

San Dimas el buen ladrón. Dimas y Gestas ¿Quiénes son y qué dice la Biblia?

Aquí viene algo que muchos desconocen. La Iglesia Católica venera al ladrón arrepentido como San Dimas, y algunos lo consideran el primer santo de la historia católica, porque fue el propio Jesús quien le prometió el paraíso.

Cada 25 de marzo, la Iglesia católica recuerda a San Dimas, el «buen ladrón», considerado «el primer santo» de la historia. Pero…

Sabemos de sobra que el hecho de canonizar o santificar a un ser humano, no proviene de Dios, sino de las tradiciones y costumbres impuestas por la iglesia católica, es decir, por los hombres.

A la luz de la Palabra, nadie tiene la potestad de santificar o canonizar a los hombres, sin embargo la iglesia católica ha hecho caso omiso de esta adevertencia.

Puedes leer este contenido donde se explica claramente quién es santo: ¿Puede la religión santificar a las personas? ¿Quién es Santo?

Lo que nos enseña esta historia hoy

Más allá del debate histórico sobre quiénes son Dimas y Gestas, hay una pregunta más importante que esta historia nos hace a todos: ¿en qué momento de la historia te encuentras tú?

¿Estás en el lugar del que aún tienes tiempo de voltearte hacia algo más grande que tí mismo? ¿O estás tan cerrado en tu propio dolor y amargura que ni siquiera en el peor momento buscas misericordia?

La historia de estos dos hombres es, en esencia, la historia de dos respuestas posibles ante el sufrimiento y la culpa. Uno se abrió. El otro se cerró. Y esa diferencia lo cambió todo.

Que los nombres sean apócrifos no le quita ni un gramo de fuerza a esa verdad.

Conclusión

Quiénes son Dimas y Gestas es una pregunta que nos lleva a un territorio fascinante: el cruce entre la fe, la historia y la tradición humana.

Sus nombres no aparecen en la Biblia, sino en textos escritos siglos después, lo que nos obliga a separar el mensaje del adorno.

Lo que sí está en la Biblia es la historia de un hombre que, cargado de culpa y al borde de la muerte, tuvo el valor de reconocerse como lo que era y pedir misericordia. Y de otro que no lo hizo.

Llamarlos «bueno» o «malo» simplifica demasiado una historia profundamente humana. El que importa no era bueno: era arrepentido. Y eso, según el evangelio de Lucas, fue más que suficiente.


Preguntas frecuentes

1. ¿Los nombres Dimas y Gestas aparecen en algún libro de la Biblia?

No. Ninguno de los cuatro evangelios canónicos menciona el nombre de los ladrones crucificados junto a Jesús. Los nombres Dimas y Gestas provienen exclusivamente del Evangelio de Nicodemo, un texto apócrifo escrito en el siglo IV, más de doscientos años después de los hechos.

2. ¿Por qué es incorrecto llamar a Dimas el «ladrón bueno»?

Porque un ladrón, por definición, causa daño al apropiarse de lo ajeno. No existe una manera «buena» de robar. La distinción real no es entre bueno y malo, sino entre arrepentido e impenitente. Uno reconoció su culpa y buscó misericordia; el otro no.

3. ¿Es San Dimas un santo oficial de la Iglesia Católica?

Sí. La Iglesia Católica conmemora a San Dimas el 25 de marzo. No obstante, esta denominación religiosa no tiene base bíblica para santificar o canonizar a los hombres.

Podemos ser llamado santos quienes tratamos de hacer la voluntad de Dios y seguir fielmente su Palabra, esto sí es bíblico, lo puedes encontrar en estos versículos: 1 Pedro 1:15-161 Tesalonicenses 4:7Levítico 20:26Hebreos 12:142 Corintios 7:1

De manera que sí podemos ser santos, pero no necesitamos títulos, ni tampoco que ninguna denominación religiosa escoja quien sí y quien no.

4. ¿Qué otros nombres se le han dado al ladrón arrepentido en distintas tradiciones?

Dependiendo del texto apócrifo o la tradición regional, el ladrón arrepentido recibe distintos nombres: Tito en el Evangelio árabe de la Infancia, Rakh en la tradición ortodoxa rusa, Zoathan en el Codex Colbertinus, y Demas en la tradición copta. Esto refuerza la idea de que los nombres son construcciones posteriores.

5. ¿Tiene algún valor espiritual la historia de Dimas y Gestas si son nombres son apócrifos?

Absolutamente sí. El valor espiritual no depende de los nombres, sino de la historia que narran los evangelios canónicos: la posibilidad del arrepentimiento genuino incluso en los últimos momentos de vida. Esa verdad está en Lucas 23, independientemente de cómo se llamaran esos dos hombres.

Ahora ya sabemos que Dimas y Gestas son nombres inventados y que no existe el ladrón bueno o ladrón malo, simplemente fue un hombre que cometió actos delictivos y que al final de todo se arrepintió con humildad, un ejemplo a seguir para quienes aún vivimos en pecado.

Fuentes: GotQuestions.org | Holyart | Infobae | Wikipedia | Christian Puro

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