Las 7 Mentiras de la Navidad: El Pesebre y Su Verdadero Origen Histórico

Por si no lo sabías Jesús no nació un 25 de diciembre, está claro que su fecha de nacimiento aún no se ha determinado y tampoco es necesaria, porque Él no vino para celebrar sino para rescatar a los perdidos.
No queremos bajo ningún punto de vista herir susceptibilidades, entrar en polémicas, discusiones, debates y mucho menos confrontaciones.
Lo que queremos es quitar las vendas de los ojos de quienes aún están sumidos en tradiciones y costumbres de hombres y no en la verdad de Jesús.
Si eres un creyente en Jesucristo, independientemente de tu religión (que por cierto Jesús no es una religión, sino La Verdad) es obvio que debemos creer su Palabra, y en Su Palabra jamás se habla de las tradiciones de navidad y todo el marco de celebraciones y consumismo desmedido que conocemos.
¿Te has preguntado de dónde viene la tradición del pesebre navideño?
Esa escena que año tras año armamos con tanto esmero en nuestros hogares, ¿tiene un origen bíblico o es simplemente una costumbre que heredamos sin cuestionar?
Cada diciembre, millones de familias en todo el mundo sacan sus cajas de decoraciones navideñas.
Entre luces, guirnaldas y adornos, el pesebre ocupa un lugar especial. José, María, el niño Jesús, los pastores, los animales… todo parece tan sagrado, tan conectado con la esencia del cristianismo.
Pero, ¿y si te dijera que esta tradición esconde una historia que poco tiene que ver con lo que creemos?
Hoy vamos a explorar una de las 7 mentiras de la Navidad: el pesebre. Y no, no se trata de atacar tu fe ni de arruinar tus recuerdos navideños como te dije anterioremente.
Se trata de conocer la verdad histórica detrás de una práctica que damos por sentada.
¿Qué Dice Realmente la Biblia Sobre el Nacimiento de Jesús?
Antes de sumergirnos en el origen del pesebre, hagamos un ejercicio simple. Abre tu Biblia en Lucas 2:1-20, el pasaje que narra el nacimiento de Jesús.
¿Ya la abriste? Ahora lee con atención. (Lucas 2:1-20)
¿Terminaste? Perfecto. Ahora dime: ¿en qué parte menciona un árbol decorado? ¿Dónde habla de estatuas o figuras representando la escena? ¿Encuentras algo sobre una vaca, un burro o tres reyes magos presentes en el momento del nacimiento?
La respuesta es simple: no está.
El relato bíblico es directo y sencillo. José y María viajaron a Belén para el censo.
María dio a luz en un lugar humilde porque no había espacio en el mesón.
El niño fue envuelto en pañales y acostado en un pesebre (un comedero de animales). Los pastores llegaron después, guiados por el anuncio angelical.
Eso es todo. No hay mención de decoraciones, figuras de cerámica, ni recreaciones artísticas de la escena. Entonces, ¿de dónde salió todo esto?
El Nacimiento del Pesebre: Italia, 1223
Para entender las 7 mentiras de la Navidad, específicamente la del pesebre, debemos viajar en el tiempo. Nos vamos a Italia, al año 1223. Han pasado aproximadamente 1,200 años desde el nacimiento de Cristo.
Un hombre llamado Giovanni Bernardone, más conocido como San Francisco de Asís, tuvo una idea.
Quería hacer algo especial para que la gente recordara el nacimiento de Jesús de una manera vívida y tangible.
El 24 de diciembre de ese año, San Francisco organizó una representación teatral del nacimiento.
Era pleno invierno italiano, con temperaturas bajo cero y nieve cubriendo las calles. Por razones obvias, no podían usar un bebé real en la escena.
Así que hicieron algo que cambiaría la historia de la Navidad para siempre: usaron una estatua de madera para representar al niño Jesús.
El «Milagro» Que Lo Cambió Todo
Aquí es donde la historia toma un giro inquietante. Según la leyenda, durante esa representación, San Francisco se arrodilló ante la estatua del niño y besó sus pies.
En ese momento, supuestamente, la estatua cobró vida, le sonrió y extendió sus brazos hacia él.
¿Te has preguntado alguna vez por qué las figuras del niño Jesús en los pesebres suelen tener los brazos extendidos y una sonrisa en el rostro? Ahora lo sabes. No es porque así lo describa la Biblia, sino porque están recreando ese supuesto «milagro».
Pero aquí viene lo importante: ¿Es esto realmente un milagro divino? La Biblia es clara y contundente sobre las imágenes y la idolatría.
Lo Que Dice la Biblia Sobre las Imágenes
En Éxodo 20:3-4, el segundo mandamiento establece sin ambigüedades:
«No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.»
El mandamiento continúa en los versículos 5-6: «No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso…»
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¿Ves el problema? San Francisco, con toda su buena intención, se arrodilló ante una estatua y la besó. Eso es exactamente lo que Dios prohíbe.
Deuteronomio 13:1-4 advierte sobre falsos milagros y señales que pueden llevar a las personas por caminos que Dios no ha ordenado. No todo lo que parece sobrenatural proviene de Dios.
Quizá no lo sabías, pero el diablo también hace milagros para engañar a la humanidad.
De Italia al Mundo: Cómo se Expandió la Tradición del Pesebre
Después de ese evento en 1223, los seguidores de San Francisco, los franciscanos, comenzaron a repetir estas representaciones año tras año.
Pero no lo hacían para recordar el nacimiento de Jesús, sino para conmemorar el supuesto milagro de la estatua que cobró vida.
Piénsalo por un momento. Las 7 mentiras de la Navidad, particularmente el pesebre, tienen raíces en algo completamente distinto a lo que nos han enseñado.
El Rey Carlos III y la Moda del Pesebre
La tradición tomó impulso masivo cuando el Rey Carlos III de España introdujo la moda de los pesebres en su corte. Como sabes, cuando la realeza hace algo, todos quieren imitarlo.
Los nobles españoles comenzaron a encargar elaborados pesebres para sus palacios. Pronto, la costumbre se extendió como pólvora por toda Europa durante los siglos XVII y XVIII.
¿Y quién se benefició económicamente de esto? Los religiosos mismos. Los Carmelitas de Arlés y los Cartujos de Avignon en Francia vieron una oportunidad de negocio.
Comenzaron a fabricar pesebres en masa para venderlos al público.
Lo que empezó como una representación teatral se convirtió en una industria lucrativa.
La devoción se mezcló con el comercio, y la tradición se consolidó no por mandato bíblico, sino por intereses económicos y culturales.
El Estilo Barroco y las Caras de Sufrimiento
¿Has notado que las figuras de los pesebres antiguos tienen rostros peculiares? No son alegres ni radiantes. Tienen expresiones de piedad, sufrimiento, compasión.
Esto no es casualidad. En Nápoles, a finales del siglo XV, durante la época del Barroco, los artesanos creaban estas figuras con un propósito específico: provocar sentimientos de arrepentimiento y generosidad en quienes las veían.
La idea era que al observar estas caras compungidas, las personas se sintieran movidas a ser más caritativas, especialmente durante diciembre. Es una manipulación emocional sutil pero efectiva.
De ahí viene también esa idea de que diciembre es el «mes de dar», de ser generosos, de compartir con los niños.
No porque la Biblia lo mande, sino porque así fue diseñado para estimular ciertos comportamientos y, por supuesto, el gasto.
La Llegada del Pesebre a América Latina
Entonces, ¿cómo llegaron las 7 mentiras de la Navidad, incluido el pesebre, a países como Ecuador, México, Colombia y el resto de América Latina?
La respuesta es simple: con los conquistadores españoles y los frailes que los acompañaban. Fueron probablemente los franciscanos quienes trajeron esta tradición al Nuevo Mundo.
Para los pueblos indígenas, que tenían sus propias prácticas religiosas y tótems, el pesebre fue presentado como algo novedoso y sagrado.
Las tradiciones europeas se mezclaron con las costumbres locales, creando las versiones únicas que conocemos hoy.
En Ecuador, la tradición del pesebre se arraigó profundamente. Generación tras generación la ha perpetuado, sin cuestionar su origen ni su validez bíblica. Simplemente porque «así se ha hecho siempre».
¿Qué Está Mal Con el Pesebre?
Quizás estés pensando: «Está bien, tiene un origen cuestionable, pero ¿qué hay de malo en poner un pesebre? Es solo un recordatorio del nacimiento de Jesús.»
Permíteme plantearte tres problemas fundamentales:
1. Viola los Mandamientos de Dios
Hacer imágenes de Dios, de Jesús, de figuras sagradas y luego rendirles algún tipo de veneración (arrodillarse frente a ellas, besarlas, orar ante ellas) es idolatría. No importa cuán buenas sean tus intenciones.
Dios es celoso de su gloria y no la comparte con estatuas o representaciones humanas.
Cuando pones un pesebre y te arrodillas frente a él para «arreglarlo» o contemplarlo con devoción, estás, sin darte cuenta, participando en algo que Dios prohíbe explícitamente.
2. No Celebra Realmente el Nacimiento de Cristo
Como vimos, el pesebre no fue creado para honrar el nacimiento de Jesús, sino para conmemorar un supuesto milagro relacionado con una estatua.
Las 7 mentiras de la Navidad nos engañan haciéndonos creer que estamos siendo piadosos cuando en realidad estamos perpetuando una tradición sin fundamento bíblico.
3. Minimiza el Poder de Jesús
Piensa en esto: cada año, colocas a Jesús como un bebé indefenso en un pesebre. Lo mantienes en ese estado de vulnerabilidad.
Pero Jesús ya no es ese bebé. Él creció, murió por nuestros pecados, resucitó al tercer día y ascendió al cielo. Ahora está sentado a la diestra del Padre, como el Todopoderoso que es.
Apocalipsis 1:8 dice: «Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.»
Cuando reduces a Jesús a una figura de cerámica en pañales, lo estás minimizando. Es como si en tu cumpleaños, tu familia te vistiera con la ropa que usabas cuando eras bebé. Absurdo, ¿verdad?
Los Elementos Que Nunca Estuvieron Ahí
Otra parte de las 7 mentiras de la Navidad relacionada con el pesebre son todos esos elementos que añadimos a la escena sin ninguna base bíblica:
La vaca y el burro: Nunca se mencionan en el relato del nacimiento. Sí, Jesús nació en un lugar donde probablemente guardaban animales, pero no hay evidencia de que estuvieran presentes durante el parto.
Además, desde una perspectiva judía, esto no tendría sentido. Los judíos consideraban impuro compartir espacio cerrado con animales.
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José, siendo un hombre judío devoto, habría sacado a cualquier animal del área antes del nacimiento.
Los tres reyes magos: En el relato de Lucas 2, no aparecen. Los magos se mencionan en Mateo 2, pero llegaron tiempo después, cuando Jesús ya era un niño pequeño, no un recién nacido. Y la Biblia nunca dice que fueran tres ni que fueran reyes; solo dice «magos del oriente».
La estrella sobre el pesebre: La estrella guió a los magos, pero ellos no llegaron la noche del nacimiento.
El intercambio de regalos: No hubo tal cosa esa noche. Los pastores vinieron a adorar, no a traer regalos.
Todo esto son adiciones culturales, artísticas, comerciales, pero no bíblicas.
¿Entonces Qué Debemos Hacer?
Esta es la pregunta del millón de dólares. Si las 7 mentiras de la Navidad incluyen una tradición tan arraigada como el pesebre, ¿qué hacemos con esa información?
No estoy aquí para juzgarte ni para decirte exactamente qué hacer. Pero sí para invitarte a reflexionar:
¿Puedes vivir diciembre sin estas tradiciones? ¿Tu fe depende de un pesebre de cerámica o de una relación genuina con Cristo?
¿Estás siguiendo a Dios o siguiendo costumbres? La Biblia nos advierte en Marcos 7:8-9 sobre dejar los mandamientos de Dios para seguir tradiciones humanas.
¿Qué ejemplo le estás dando a tus hijos? ¿Les estás enseñando a obedecer la Palabra de Dios o a seguir lo que «siempre se ha hecho»?
La verdadera proclamación de la Navidad no necesita estatuas ni decoraciones. Es simple: Jesús vino al mundo, vivió sin pecado, murió por nosotros, resucitó y volverá. Ese es el mensaje. Ese es el evangelio.
No necesitas un pesebre para proclamarlo. De hecho, el pesebre puede estar distrayéndote de la verdadera adoración que Dios merece.
El Espíritu Navideño vs. El Espíritu Santo
Mucha gente habla del «espíritu navideño» en diciembre. Ese sentimiento de alegría, generosidad y paz. Pero, ¿dónde dice la Biblia que debemos buscar un «espíritu navideño»?
La Biblia nos llama a ser llenos del Espíritu Santo, no de un espíritu estacional que aparece solo en diciembre y desaparece en enero.
Las 7 mentiras de la Navidad nos han vendido la idea de que hay algo especialmente sagrado en diciembre, que debemos decorar, gastar y celebrar de ciertas maneras para agradar a Dios. Pero Dios nunca pidió nada de eso.
Él pide tu corazón todos los días del año, no solo en diciembre. Pide obediencia a Su Palabra, no seguimiento ciego de tradiciones humanas.
Una Invitación a la Reflexión
No te estoy pidiendo que tires inmediatamente todas tus decoraciones navideñas o que te pelees con tu familia por el pesebre.
Te estoy invitando a investigar, a leer, a comparar lo que practicas con lo que dice la Biblia.
Entra a internet. Busca información sobre San Francisco de Asís y el primer pesebre. Lee sobre cómo se expandió esta tradición. Verifica si lo que te he compartido aquí es verdad o mentira.
Y sobre todo, abre tu Biblia. Lee los evangelios. Busca dónde se nos manda a celebrar el nacimiento de Jesús con pesebres, estatuas o decoraciones.
Si lo encuentras, compártelo. Pero si no lo encuentras, entonces pregúntate: ¿por qué sigo haciendo esto?
La verdad puede ser incómoda. Puede sacudirnos y hacernos cuestionar cosas que dábamos por sentadas. Pero la verdad también nos libera.
Jesús dijo en Juan 8:32: «Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.»
Conclusión sobre las 7 mentiras de la Navidad El pesebre
Las 7 mentiras de la Navidad son reales, y el pesebre es una de las más extendidas y aceptadas.
Durante siglos, esta tradición ha sido transmitida de generación en generación, envuelta en una capa de piedad y devoción que oculta su verdadero origen.
El pesebre no nació de la Biblia ni de un mandato divino. Nació de una representación teatral en Italia en 1223, se comercializó por intereses económicos, se popularizó por influencia real y se expandió por conquista cultural.
Reducir a Jesús, el Todopoderoso, a una estatua de cerámica con los brazos extendidos no es honrarlo. Es minimizarlo.
Arrodillarse ante esas figuras, aunque sea solo para «arreglarlas», es peligrosamente cercano a la idolatría que Dios prohíbe.
No necesitas un pesebre para recordar que Jesús vino al mundo. No necesitas estatuas para proclamar el evangelio.
Lo que necesitas es una relación viva con un Cristo vivo, no con una representación de cerámica de un bebé que dejó de serlo hace más de 2,000 años.
Este diciembre, te desafío a algo radical: celebra a Cristo sin las mentiras. Proclama su nacimiento, vida, muerte y resurrección sin depender de tradiciones humanas que contradicen Su Palabra.
Porque al final, lo que importa no es cuán bonito se vea tu casa decorada, sino cuán cerca estés del Dios verdadero.
Preguntas Frecuentes
1. ¿Es pecado tener un pesebre en casa?
La Biblia prohíbe hacer imágenes y adorarlas (Éxodo 20:4-5). Si el pesebre es solo una decoración sin ningún acto de veneración, cada persona debe examinar su corazón y sus intenciones.
Sin embargo, la tradición del pesebre tiene raíces en prácticas que Dios desaprueba, y no tiene fundamento bíblico como forma de adoración o recordatorio.
Es importante preguntarse: ¿por qué participo en algo que Dios nunca ordenó?
2. ¿Dónde dice en la Biblia que debemos celebrar el nacimiento de Jesús?
En ninguna parte. La Biblia no contiene ningún mandamiento o ejemplo de los apóstoles celebrando el cumpleaños de Jesús.
De hecho, en toda la Escritura solo se mencionan dos celebraciones de cumpleaños, y ambas terminan mal (Génesis 40:20-22 y Marcos 6:21-28). Los primeros cristianos no celebraban la Navidad; esta festividad se estableció siglos después.
3. ¿Los animales realmente estuvieron presentes en el nacimiento de Jesús?
La Biblia no menciona específicamente animales presentes durante el nacimiento. Si bien es probable que el lugar fuera usado normalmente para animales (de ahí el pesebre o comedero), no hay evidencia bíblica de que estuvieran allí en el momento del parto.
Para un judío devoto como José, mantener a María y al recién nacido en presencia de animales habría sido considerado impuro.
4. ¿Cuándo llegaron realmente los magos a visitar a Jesús?
Los magos no llegaron la noche del nacimiento como se representa en los pesebres. Según Mateo 2, llegaron cuando Jesús ya era un «niño» (no un bebé recién nacido) y estaba en una «casa» (no en el pesebre).
Esto probablemente ocurrió meses, o incluso hasta dos años después del nacimiento, razón por la cual Herodes ordenó matar a todos los niños menores de dos años.
5. ¿Cómo puedo celebrar la Navidad de manera bíblica?
La Navidad, tal como la conocemos, no es una celebración bíblica. Sin embargo, si deseas usar este tiempo para reflexionar sobre la venida de Cristo, hazlo proclamando el evangelio completo: su encarnación, vida perfecta, muerte sacrificial, resurrección victoriosa y segunda venida.
No necesitas decoraciones, estatuas ni rituales no bíblicos. Simplemente comparte la verdad de Jesús con otros y vive en obediencia a Su Palabra todos los días del año.
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