Las 7 mentiras de la navidad El árbol: Decorado originalmente con sangre y cabezas humanas

El árbol de navidad es otra de las 7 mentiras de esta época del año, te preguntarás ¿Y por qué? ¿Dónde está lo malo?
Nadie lo puede negar, el árbol adornado con objetos navideños y luces de colores se ve muy bonito, pero ¿eso le agrada a Dios?. El hombre se inventó el árbol en la navidad y si el hombre lo inventó sin el consentimiento de Jesús no es válido.
¿El árbol, el símbolo central de la celebración?
Es la tradición más hermosa. La más esperada. La que une a toda la familia.
Salir a comprar el árbol perfecto. Decorarlo juntos mientras suena música navideña. Colocar cuidadosamente cada adorno, cada luz, cada esfera brillante.
Y al final, el momento mágico: poner la estrella en la punta.
El árbol de navidad es, para millones de familias, el símbolo central de la celebración decembrina. Es lo que convierte una casa común en un «hogar navideño». Es lo que hace brillar los ojos de los niños.
Pero, ¿alguna vez te has preguntado qué tiene que ver un árbol con el nacimiento de Jesús? ¿Acaso Jesús nació en un nido? ¿Era un pájaro? ¿Nació en las ramas de un árbol?
Hoy vamos a desenmascarar una de las 7 mentiras de la Navidad más arraigadas, más queridas y, tristemente, más oscuras de todas: el árbol de navidad.
Y te advierto desde ahora: lo que estás a punto de leer probablemente te perturbará. Porque el primer árbol de navidad no fue decorado con luces brillantes ni esferas coloridas.
Fue decorado con sangre humana y cabezas cortadas.
El Árbol en la Biblia: Una Práctica Pagana Antigua
Antes de hablar del origen del árbol de navidad, necesitamos entender algo crucial: esta práctica no es nueva. No comenzó con la Navidad ni con el cristianismo.
La adoración al árbol frondoso es una práctica pagana milenaria que la Biblia menciona repetidamente… para condenarla.
1 Reyes 14:23 dice:
«Porque ellos también se edificaron lugares altos, estatuas, e imágenes de Asera, en todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso.»
¿Leíste eso? Debajo de todo árbol frondoso. La Biblia describe esta práctica como parte de la idolatría que el pueblo de Israel adoptó de las naciones paganas circundantes.
No era algo bueno. Era algo que Dios condenaba.
2 Reyes 17:10 lo repite:
«Y levantaron estatuas e imágenes de Asera en todo collado alto, y debajo de todo árbol frondoso.»
Y Deuteronomio 16:21-22 es aún más directo:
«No plantarás ningún árbol para Asera cerca del altar de Jehová tu Dios, que tú te habrás hecho, ni te levantarás estatua, lo cual aborrece Jehová tu Dios.»
Dios no solo desaprueba esta práctica. La aborrece.
Entonces, si la Biblia prohíbe explícitamente la práctica de plantar árboles con propósitos religiosos o ceremoniales, ¿cómo llegamos a tener árboles de navidad en nuestras casas y hasta en nuestras iglesias?
Esa es exactamente la pregunta que necesitamos responder.
El Primer Ritual: El Roble de Odín Decorado con Sangre
La historia del árbol de navidad comienza en la antigua Germania (hoy Alemania) con una práctica pagana brutal dedicada al dios nórdico Odín.
Sí, el mismo Odín que ya mencionamos cuando hablamos de Papá Noel. Todos estos elementos están conectados. Las 7 mentiras de la Navidad no son mentiras aisladas; están entretejidas como una red.
El Ritual Sangriento
Los pueblos germánicos antiguos consagraban un roble específico al dios Odín. Un árbol frondoso, fuerte, imponente.
Cuando iban a la guerra, le pedían a Odín: «Danos la victoria. Bendícenos en la batalla.»
Y hacían una promesa: si regresaban victoriosos, le ofrecerían un tributo digno de un dios.
¿Cuál era ese tributo? Vidas humanas.

Cuando regresaban de la guerra con prisioneros, los llevaban a ese roble consagrado. Allí, bajo las ramas del árbol, los sacrificaban. Les cortaban las cabezas.
Y esas cabezas eran colgadas en las ramas del árbol como decoración. Como ofrenda. Como agradecimiento a su dios por la victoria.
La sangre de los prisioneros goteaba por el tronco del árbol, tiñéndolo de rojo.
Ese fue el primer «árbol de navidad». Decorado no con esferas brillantes, sino con cabezas humanas y sangre fresca.
El Origen de las Decoraciones Modernas
Ahora entiende de dónde vienen ciertos elementos del árbol moderno:
Las esferas rojas: Representan la sangre que escurría por el árbol.
Las luces o bombillos: Representan las cabezas que colgaban de las ramas. Con el tiempo, las cabezas reales fueron reemplazadas por símbolos luminosos, pero el origen es el mismo.
Cuando pones luces en tu árbol de navidad, sin saberlo estás recreando un antiguo ritual pagano de sacrificio humano.
Perturbador, ¿verdad?
El Segundo Ritual: El Triángulo de Thor
Pero la adoración al árbol en Germania no terminaba con Odín. También veneraban a su hijo, Thor, considerado el más fuerte de los dioses nórdicos.
Quizás has visto las películas. Thor es ese superhéroe rubio con un martillo poderoso. Lo presentan como un héroe para nuestros niños. Pero necesitas saber de dónde sale realmente este personaje.
Las Doce Palmas en Forma de Pirámide
Para honrar a Thor, los germánicos tomaban doce palmeras (una por cada mes del año) y las colocaban en forma de triángulo o pirámide.
Entonces las quemaban como ofrenda, agradeciéndole a Thor por cada mes del año y por las victorias sobre sus enemigos.
¿Te das cuenta de algo? El árbol de navidad tiene forma triangular. No es casualidad.
Esa forma triangular viene directamente del ritual pagano dedicado a Thor.
Y la estrella que ponemos en la punta… bueno, esa es otra capa de simbolismo que veremos en un momento.
El Siglo VII: La «Cristianización» del Paganismo
En el siglo VII, algo cambió. Un monje llamado San Bonifacio llegó a Germania como misionero.
Cuando vio los rituales sangrientos dedicados a Odín y las ceremonias de fuego dedicadas a Thor, se horrorizó. Quería detener esas prácticas. Quería evangelizar a esos pueblos.
Pero cometió un error fatal.
El Error de San Bonifacio
En lugar de enseñar la Biblia y confrontar directamente la idolatría, San Bonifacio pensó: «¿Qué tal si uso sus propios símbolos para enseñarles sobre Dios?»
Tomó el triángulo que usaban para Thor y lo «cristianizó». Les dijo: «Este triángulo representa la Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.»
Parecía una idea brillante. Contextualización cultural, dirían algunos hoy.
Pero, ¿qué pasó?
Los paganos se «convirtieron» al catolicismo romano. Pero no abandonaron realmente su paganismo. Simplemente le cambiaron el nombre.
El triángulo que antes era para Thor ahora era «el árbol de Dios». Siguieron venerándolo. Siguieron adorándolo. Solo que ahora lo hacían con un barniz cristiano.
Esto es lo que pasa cuando intentas hacer la obra de Dios usando métodos satánicos. No transformas el paganismo. Solo lo disfrazas.
Las 7 mentiras de la Navidad están llenas de estos intentos de «cristianizar» prácticas paganas. Y todas han fallado.
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Martín Lutero: El Padre de la Reforma También Cristianizó el Árbol
Ahora viene una parte que sorprende a muchos protestantes.
Martín Lutero, el padre de la Reforma Protestante, el hombre que se atrevió a desafiar al Papa, el que clavó las 95 tesis en la puerta del castillo de Wittenberg el 31 de octubre de 1517… también fue responsable de perpetuar esta mentira.
El Año 1530: Lutero Decora el Árbol
Cuenta la historia que Martín Lutero caminaba un día por un bosque en Alemania. El sol brillaba y sus rayos atravesaban las gotas de rocío en las ramas de los árboles, haciéndolas parecer cristales brillantes.
A Lutero le pareció hermoso. Y tuvo una idea.
Pensó: «Podría usar un árbol decorado para enseñar lecciones espirituales.»
Entonces comenzó a decorar árboles con:
- Manzanas: Representando las tentaciones del pecado
- Nueces: Representando el poder de Dios para vencer la tentación
- Velas: Representando a Cristo como la luz del mundo

Parecía una hermosa ilustración pedagógica, ¿verdad? Una herramienta de enseñanza.
Pero causó exactamente lo mismo que causó San Bonifacio siglos antes: la gente adoptó la práctica sin entender (o sin importarles) su origen pagano.
Para el siglo XII, decorar árboles en los hogares ya era una costumbre establecida en Alemania. Y de ahí se esparció por toda Europa y eventualmente al mundo entero.
El Problema con «Cristianizar» lo Pagano
Aquí está el problema fundamental: no puedes tomar algo que Dios prohíbe y hacerlo aceptable simplemente dándole un nuevo significado.
Es como tomar un ídolo pagano, ponerle una cruz encima y decir: «Ahora es cristiano.»
No funciona así. Dios no aprueba esos métodos.
Cuando intentas hacer la obra de Dios usando herramientas del diablo, solo confundes a la gente.
Les enseñas que está bien mezclar lo santo con lo profano. Que está bien adoptar prácticas paganas siempre y cuando les pongas una etiqueta «cristiana».
Eso no es cristianismo. Es sincretismo. Es idolatría disfrazada.
Lo Que la Biblia Dice Sobre el Árbol Frondoso
Las 7 mentiras de la Navidad intentan convencernos de que el árbol es inofensivo, hermoso, tradicional. Pero, ¿Qué dice realmente la Biblia?
Ya vimos varios versículos. Veamos algunos más:
Jeremías 2:19-20 es devastador:
«Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos. Porque desde muy atrás rompiste tu yugo y tus ataduras, y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso te echabas como ramera.»
Dios compara la adoración bajo el árbol frondoso con la prostitución espiritual. Con la infidelidad. Con la idolatría.
¿Por qué? Porque debajo de esos árboles no solo hacían sacrificios. También practicaban orgías rituales. Actos sexuales ilícitos en nombre de la fertilidad y la adoración a la «madre tierra» o Pachamama.
Después de esas prácticas sexuales, se intercambiaban regalos como símbolo de fertilidad y prosperidad.
Ahora entiende de dónde viene realmente la tradición de intercambiar regalos bajo el árbol de navidad.
No viene de los sabios del oriente que le llevaron regalos a Jesús. Viene de rituales paganos de fertilidad.
Ezequiel 6:13 continúa con el mismo tema:
«Y sabréis que yo soy Jehová, cuando sus muertos estén en medio de sus ídolos, en derredor de sus altares, sobre todo collado alto, en todas las cumbres de los montes, debajo de todo árbol frondoso y debajo de toda encina espesa, lugares donde ofrecieron incienso a todos sus ídolos.»
Dios asocia el árbol frondoso con muerte, con ídolos, con altares falsos.
Y sin embargo, nosotros hemos traído ese ídolo a nuestras casas. Y peor aún, ¡lo hemos puesto en las iglesias!
El Árbol Moderno: Consumismo Disfrazado de Tradición
Hoy, el árbol de navidad se ha convertido en el centro de la celebración comercial más grande del año.
Los centros comerciales compiten por tener el árbol más grande, más elaborado, más costoso. Ciudades enteras gastan millones en decorar árboles gigantes en plazas públicas.
Cada 24 de diciembre, el presidente de Estados Unidos enciende ceremonialmente el árbol del Rockefeller Center en Nueva York, uno de los árboles más caros y famosos del mundo.

Y nosotros, en nuestras casas, replicamos esta práctica. Gastamos cientos de dólares en árboles artificiales o naturales, luces, adornos, esferas.
La Escena Debajo del Árbol
Mira lo que ponemos debajo del árbol moderno:
- El pesebre (cristianizando el espacio pagano)
- Los regalos (continuando la tradición de intercambio después de rituales de fertilidad)
- La familia reunida, admirando la «belleza» del árbol
Deuteronomio 16:21-22 específicamente prohíbe esto:
«No plantarás ningún árbol para Asera cerca del altar de Jehová tu Dios, que tú te habrás hecho, ni te levantarás estatua, lo cual aborrece Jehová tu Dios.»
¿Y qué hacemos nosotros? Ponemos árboles gigantes en los altares de las iglesias. En la casa de Dios.
Cuando la Biblia dice claramente: «No pongas ningún árbol cerca de mi altar», nosotros respondemos: «Pero se ve tan bonito. Es solo decoración. Es tradición.»
Eso, es desobediencia directa.
Las Otras Decoraciones: Frosty y el Hombre de Nieve
Ya que estamos desenmascarando las 7 mentiras de la Navidad, hablemos brevemente de otro elemento común: el muñeco de nieve.
¿Conoces a Frosty? Es «un muñeco de nieve que cobra vida en Navidad.»
Piénsalo. Una figura inanimada que súbitamente tiene vida. ¿Te parece algo divino o algo demoníaco?
La Biblia es clara sobre quién da vida: solo Dios. Cuando cuentas historias sobre objetos inanimados que «cobran vida», estás introduciendo conceptos espiritistas en la mente de tus hijos.
Y todo esto se vende como algo tierno, mágico, navideño.
¿Qué Tiene Que Ver el Árbol con Jesús?
Esta es la pregunta fundamental que necesitas hacerte.
Lee Lucas 2:1-20 completo. El relato del nacimiento de Jesús. ¿En qué parte menciona un árbol?
Lee Mateo 2:1-12. El relato de los sabios del oriente. ¿Dónde dice que la estrella se posó sobre un árbol?
De hecho, Mateo 2:10-11 dice:
«Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron.»
La estrella no se posó sobre un árbol. Se posó sobre una casa.
Entonces, ¿por qué ponemos una estrella en la punta del árbol y decimos que es «la estrella de Belén»?
Porque estamos cristianizando un símbolo pagano. Estamos intentando darle un significado bíblico a algo que no tiene nada que ver con la Biblia.
El Árbol No Es Neutral
Quizás estés pensando: «Está bien, tiene un origen pagano. Pero yo no lo adoro. Para mí es solo una decoración. Solo una tradición familiar bonita.»
Déjame preguntarte algo: ¿Dios acepta ese razonamiento?
Deuteronomio 12:2-3 dice:
«Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis las esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar.»
¿Dice Dios: «Bueno, si no lo adoras directamente, puedes quedarte con el ídolo»?
No. Dice: Destrúyelo. Quémalo. Elimínalo completamente.
No hay espacio para «cristianizar» lo que Dios ha condenado.
El Ciclo del Consumismo
Una de las consecuencias más devastadoras de las 7 mentiras de la Navidad, especialmente del árbol, es el consumismo desenfrenado que genera.
Piénsalo:
- Tienes que comprar el árbol (natural o artificial)
- Comprar las decoraciones
- Adquirir las luces
- Los regalos para poner debajo
- Y cada año, necesitas más, porque las decoraciones del año pasado ya no te parecen suficientes
Es un ciclo interminable de gasto, deuda y estrés.
Y todo, supuestamente, «para honrar a Jesús en su cumpleaños.»
¿Crees que eso realmente lo honra? ¿Crees que Jesús se agrada cuando te endeudas comprando un ídolo pagano para tu sala?
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Diciembre: El Mes de las Depresiones y Suicidios
Aquí hay un dato sombrío que pocas personas conectan con estas mentiras: diciembre es el mes con más índices de depresión y suicidio del año.
¿Por qué? Porque la presión de «tener el espíritu navideño», de decorar, de gastar, de reunir a la familia, de fingir que todo está bien… se vuelve insoportable para muchos.
La gente entra en nostalgia. Recuerda lo que ya no tiene: familiares fallecidos, matrimonios rotos, hijos ausentes. Y en lugar de buscar consuelo en Dios, se hunden en la depresión.
Algunos llegan al punto de quitarse la vida.
Recuerda esto: si te suicidas, te vas directo al infierno. No hay segunda oportunidad. No hay perdón para el suicidio. (Aclarando que quien se suicida no ha aceptado a Jesús como su Salvador o dejó de creer completamente).
Entonces, ¿realmente estas «hermosas tradiciones» están trayendo paz y alegría? ¿O están trayendo angustia, deuda, depresión y muerte?
¿Qué Debo Hacer Con Mi Árbol?
Esta es la pregunta práctica que sé que estás haciéndote ahora mismo.
Has gastado dinero en ese árbol. Quizás es un hermoso árbol artificial que compraste hace años. O tal vez tienes una tradición familiar de ir juntos a escoger el árbol natural perfecto.
Es difícil renunciar a eso. Lo entiendo.
Pero necesitas preguntarte: ¿A quién quieres obedecer? ¿A Dios o a la tradición?
La Biblia es clara: destruye los ídolos. Quítalos de tu casa. No los mantengas «solo como decoración.»
Sé que es duro. Sé que tu familia te va a criticar. Te van a tildar de fanático, de loco, de exagerado.
Pero, ¿Qué es más importante? ¿La aprobación de los hombres o la aprobación de Dios?
No Llames a lo Malo Bueno
Isaías 5:20 advierte:
«¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz!»
No intentes justificar el árbol diciendo: «Pero yo no lo adoro. Es solo decoración. Es solo para los niños.»
Estás llamando bueno a lo que Dios llama malo.
No puedes tomar un ídolo pagano, un símbolo satánico con raíces en sacrificios humanos y rituales de fertilidad, y decir: «Pero ahora es cristiano porque le puse una estrella encima.»
Eso es engañarte a ti mismo.
La Verdadera Proclamación de Navidad
Las 7 mentiras de la Navidad nos han distraído completamente del verdadero mensaje.
No necesitas un árbol para proclamar que Jesús nació. No es necesario decoraciones. No tienes por qué gastar cientos de dólares en ídolos.
La proclamación de Navidad es simple y gratuita:
Jesús vino al mundo. Vivió sin pecado. Murió en la cruz por nuestros pecados. Resucitó al tercer día. Ascendió al cielo. Y viene pronto a buscar a su iglesia.
Ese es el mensaje. Eso es lo que debes enseñarle a tus hijos.
No necesitan ver un árbol brillante para entender el evangelio. Necesitan leer la Biblia contigo. Necesitan escuchar la verdad sin las mentiras mezcladas.
Libera a Tu Familia
Si realmente amas a Dios, si realmente quieres obedecerlo, entonces es tiempo de tomar una decisión radical.
Saca ese árbol de tu casa. Deshaste de él. Quémalo si es necesario (con seguridad, por supuesto).
Reúne a tu familia. Pídeles perdón por haberlos engañado con estas mentiras. Explícales la verdad.
No se van a traumatizar. Van a aprender una lección valiosa: que obedecer a Dios es más importante que seguir tradiciones.
Y si tu familia extendida te critica, recuérdales con amor que estás siguiendo lo que dice la Biblia, no lo que dice la cultura.
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Conclusión
Las 7 mentiras de la Navidad relacionadas con el árbol son profundas y perturbadoras. Lo que parece una hermosa tradición familiar tiene raíces en sacrificios humanos, adoración pagana, rituales sexuales y consumismo manipulador.
El primer árbol de navidad no fue decorado con alegría. Fue decorado con sangre y cabezas cortadas como ofrenda al dios Odín.
La forma triangular del árbol viene de un ritual de fuego dedicado al dios Thor.
Los intentos de «cristianizar» esta práctica pagana, primero por San Bonifacio y luego por Martín Lutero, solo resultaron en mezclar lo santo con lo profano.
Y la Biblia, de principio a fin, condena la práctica de venerar árboles frondosos. No hay manera de justificar el árbol de navidad usando las Escrituras. Simplemente no existe.
Entonces, ¿qué vas a hacer con esta información?
¿Vas a seguir diciendo: «Pero es que me gusta. Es tradición»?
¿O vas a decir: «Señor, perdóname. No sabía. Pero ahora que sé, voy a obedecerte»?
La decisión es tuya. Dios te da libre albedrío.
Pero recuerda: ahora ya no puedes decir que no sabías. Ahora conoces la verdad.
Y conocer la verdad te hace responsable de vivir según ella.
No celebrates Navidad. Proclama Navidad. Sin ídolos. Sin mentiras. Solo con la verdad poderosa del evangelio de Jesucristo.
Preguntas Frecuentes
1. ¿Es cierto que el primer árbol de navidad fue decorado con cabezas humanas?
Sí. En la antigua Germania (actual Alemania), los pueblos paganos consagraban robles al dios Odín. Cuando regresaban victoriosos de la guerra, sacrificaban a los prisioneros bajo ese árbol y colgaban sus cabezas en las ramas como ofrenda.
La sangre escurría por el tronco. Este fue el origen de la tradición del «árbol decorado». Las esferas rojas modernas representan esa sangre, y las luces representan las cabezas que colgaban. Es una historia perturbadora que pocos conocen.
2. ¿Qué dice la Biblia sobre el árbol de navidad?
La Biblia condena repetidamente la práctica de adorar o venerar árboles frondosos. 1 Reyes 14:23, 2 Reyes 17:10, Jeremías 2:19-20 y Ezequiel 6:13 mencionan esta práctica pagana negativamente.
Deuteronomio 16:21-22 específicamente prohíbe plantar árboles cerca del altar de Dios, diciendo que Él «aborrece» esta práctica.
Deuteronomio 12:2-3 ordena destruir completamente todos los árboles frondosos usados en adoración pagana. No hay ni un solo versículo que apoye o justifique el árbol de navidad.
3. ¿Martín Lutero realmente cristianizó el árbol de navidad?
Sí. Alrededor de 1530, Martín Lutero comenzó a decorar árboles con manzanas (representando la tentación), nueces (el poder para vencer) y velas (Cristo como luz).
Su intención era usar el árbol como herramienta de enseñanza. Sin embargo, esto solo perpetuó una práctica pagana que Dios había condenado.
Siglos antes, San Bonifacio también había intentado «cristianizar» el símbolo del triángulo de Thor diciéndole a los paganos que representaba la Trinidad. Ambos intentos fallaron porque no puedes santificar lo que Dios ha prohibido.
4. ¿De dónde viene la tradición de poner regalos debajo del árbol?
Tiene raíces en prácticas paganas relacionadas con rituales de fertilidad. En la antigüedad, debajo de los árboles frondosos se realizaban actos sexuales rituales en honor a dioses de la fertilidad y la «madre tierra»
Después de estas prácticas, los participantes intercambiaban regalos como símbolo de fertilidad y prosperidad.
Esta es la verdadera raíz del intercambio de regalos bajo el árbol, no los sabios que le llevaron presentes a Jesús (quienes, además, nunca estuvieron en un pesebre ni bajo ningún árbol).
5. Si quito el árbol de mi casa, ¿cómo explico esto a mis hijos?
Con la verdad. Siéntate con ellos, pídeles perdón por haberlos engañado con tradiciones que no vienen de Dios, y explícales lo que dice la Biblia.
Muéstrales los versículos que prohíben esta práctica. Enséñales que obedecer a Dios es más importante que seguir tradiciones bonitas. No se traumatizarán; aprenderán una lección valiosa sobre integridad y obediencia.
En lugar de enfocarte en decoraciones, enfócate en enseñarles el evangelio verdadero: que Jesús vino, murió, resucitó y viene pronto. Esa es la verdadera proclamación de Navidad.
Ahora ya sabes una de las 7 mentiras de la Navidad, el árbol no solo es un adorno es un objeto pagano que no tiene nada que ver con Jesús.




