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Nacer, crecer, reproducir y morir ¿Ese es tu propósito?

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Nacer, crecer, reproducir y morir, es lo que nos han enseñado desde pequeños en las escuelas en la famosa materia extinta de ciencias naturales, es decir una vida sin propósito.

Nacer, crecer, reproducir (en el mejor de los casos) y morir, según dicen es la ley de la vida, suena a una vida animal ¿no te parece? una vida donde solo te mueven los instintos, los placeres carnales y ningún propósito claro y objetivo para tu vida.

Hoy en las escuelas te siguen enseñando, a su manera, prácticamente lo mismo con otro nombre, siguen erróneamente impartiendo la famosa teoría del big bang y de la evolución, que, aunque saben que sigue siendo una TEORÍA, insisten como si fuera algo importante que los alumnos sepan.

Y te digo por qué no es importante, porque no está confirmado, la teoría sigue siendo teoría. ¡Hasta cuándo entenderán!

En todo nuestro contenido te hemos insistido en que Jesús no es una religión, ni vino a implementar una, todo lo contrario, Jesús es un propósito de vida. Dentro de la religión no creces, en una relación con Dios tienes un nivel de crecimiento personal y espiritual de grandes proporciones.

Efectivamente, solo con Dios, tienes un propósito de vida, solo con Dios, puedes concretar tus sueños, planes y objetivos, solo con Jesús sabes cuál es el camino y la verdad y la vida.

Contrariamente a lo que el mundo te ofrece, es decir nada, Jesús te brinda la posibilidad real de una vida abundante no solo en la tierra sino para la eternidad.

Lo creas o no, es real, te guste o no, es real, te enfade o no, es real.

En una vida sin propósito definitivamente la tendencia es la maldad, dejar a un lado los principios y valores, vestirte de quemeimportismo, actuar a la ligera en todo, pensar que nadie te quiere, estar vulnerable a las filosofías baratas del mundo.

Estando así, vulnerable, cualquier tontería inventada por el hombre la crees. Lees algún libro de cuarta de filosofía escrito por algún autor que no conoció de Dios y le crees, sin siquiera investigar y profundizar para confirmar si es verdad o no lo que dice este autor

Cuántas farsas se ha inventado el hombre por renegar de Dios, cuántas idioteces ha cometido y cuántas informaciones falsas ha consumido creyendo que son verdad, todo por no ir a la única fuente verdadera: La Palabra de Dios.

Juan 10:10

10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Los que desprecian la vida abundante que Jesús nos da viven así

Sin Dios están llenos de vicios. En Salmos 14:1, claramente lo describe: Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, Hacen obras abominables; No hay quien haga el bien.

Sin Dios no tienen sabiduría y están llenos de pecado.

Romanos 1:21-23

21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.
22 Profesando ser sabios, se hicieron necios,
23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

Las obras de la carne son pecado como adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; como lo describe claramente Gálatas 5:19-21, confirmando que quienes practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Sin Dios carecen de amor, más bien están llenos de altivez, mentira y odio. Porque seis cosas aborrece Jehová y aún siete abomina su alma, precisamente los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos. Así lo describe Proverbios 6:16-19.

Sin Dios siempre estaremos sin gozo, llenos de amargura y tristeza.

Hebreos 8:23

23 Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena de iniquidad.

Cuando no hay un propósito de vida, es decir cuando estamos vacíos y sin Dios, siempre tendemos a estar sin gozo, con amargura, con tristeza, y sin querer nos volvemos esclavos de los vicios, es decir del pecado que nos conducirá irremediablemente al infierno.

Sin Dios estaremos siempre sin paz, llenos de preocupación y tribulación. Cuando tienes un problema por resolver ¿a quién acudes? ¿a tu papá, a tu mamá, a tu hermano, a tu amigo? ¿al banco?

En cambio quienes estamos llenos de Dios acudimos a Él, y siempre resuelve nuestro problemas.

Sin Dios no tenemos paciencia y estamos llenos de angustia y estrés. Todo se nos viene encima, nadie nos ayuda a solventar, por ejemplo, una situación económica, en cambio Dios provee de cualquier manera. Parece algo increíble, pero es verdad.

Recuerda, la amargura es contagiosa y es peor que la gripe.

Sin Dios somos personas con el corazón maligno.

Romanos 1:28-32

28 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;
29 estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;
30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,
31 necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; .
32 quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

Sin Dios no somos generosos, además de faltos de alegría. No sabes cuan espectacular es conocer a Dios y así vas llenando tu vida de tranquilidad y alegría y si tienes ese gozo, por añadidura tienes generosidad.

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Sin Dios creemos que la fe es una mera emoción que nos vuelve tarde o temprano en incrédulos, porque solo tenemos fe cuando las cosas salen bien, pero dejamos de experimentar esta emoción cuando se presentan problemas.

Aún cuando hemos despreciado la buena vida que Dios nos da, Él sigue haciéndote el llamado para volvernos a Jesús.

2 Tesalonicenses 2:14

14 Para esto Dios los llamó por nuestro evangelio, a fin de que tengan parte en la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

No desprecies el llamado de Dios, te garantizo que no te arrepentirás, en cambio si escoges una vida sin propósito, es decir sin Dios, te esperan las más grandes decepciones, el vacío total, el fracaso y una muerte eterna con sufrimiento indescriptible.

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Written by Jesús es mi Pana

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